Necesitamos una reforma tributaria, pero NO esta reforma.

Por encima de las consideraciones emocionales o políticas, teniendo ya, a la vuelta de la esquina las elecciones de 2022, empiezan los debates sobre la reforma tributaria que radicó el Gobierno Nacional para su aprobación en el Congreso de la República. Hay algo claro, tenemos el mayor déficit fiscal de los últimos 70 años, la deuda pública alcanzó niveles históricos y el crecimiento económico es nulo. Necesitamos una reforma tributaria, es verdad, pero ¿Es esta la Reforma que necesita el país?

Para empezar, ¿Cuál es la situación económica del país? El déficit fiscal aumentó más del doble entre 2019 y 2020, pasando de 2.51% del PIB a un 7,8% y los análisis prevén que para el 2021 se cierre con un 8,6% del PIB. Esta situación no solo se vió afectada por la crisis económica mundial desatada por la COVID-19, sino también por las exenciones tributarias a grandes sectores de la economía otorgadas por el Gobierno Nacional en la reforma del año 2018 con la esperanza de incentivar la inversión, sin embargo, el único logro hasta el momento ha sido aumentar el déficit fiscal del país.

Cada gobierno en los últimos 20 años ha realizado reformas parciales y con un impacto muy bajo en la política fiscal del país, para tapar pequeños huecos, y en la mayoría de las ocasiones con impuestos de carácter regresivo o beneficios parciales a grandes grupos de interés, algo perverso para la competitividad del país. Todo lo anterior, sumado al gasto social realizado durante el año de la pandemia, tiene al país en un difícil momento económico y fiscal en el corto y mediano plazo. Hay que ser claros, en este escenario hay que tomar medidas de política fiscal, estamos de acuerdo, necesitamos una Reforma Tributaria, pero ¿Qué propone el gobierno? ¿Por qué genera tanto rechazo?

La respuesta es que el proyecto de reforma que presenta el Gobierno no responde a las necesidades de cambio estructural que requiere nuestro sistema tributario, y tiene el objetivo cortoplacista de tapar un nuevo hueco fiscal de cerca de 15 billones de pesos con base en aumentar la base gravable del IVA (impuesto regresivo), y del impuesto de renta a personas naturales, es decir, la mayor parte del impacto de la reforma recaería sobre la clase trabajadora y los asalariados del país, pues la reforma no toca en lo absoluto las rentas de capital, el patrimonio o los beneficios tributarios otorgados en pasadas reformas, logrando así impactar lo menos posible las dinámicas actuales, es decir, las exenciones y ventajas que tienen ciertos sectores y la profunda desigualdad en la distribución de la riqueza.

De nuevo, se está perdiendo la oportunidad de implementar una reforma fiscal estructural que produzca profundas transformaciones en las realidades socioeconómicas del país e incentive la producción y el empleo, y en cambio, nos presentan una nueva reforma que vista de manera global nos sigue alejando de la posibilidad de corregir los errores y las deficiencias que tiene nuestro sistema tributario.

Les presento 5 propuestas que en mi criterio debería tener una reforma tributaria estructural, encaminada a reducir las desigualdades sociales y a incentivar el empleo y la producción.

Lo primero que se necesita corregir es lo complejo y complicado de nuestro sistema que genera que sea muy difícil pagar impuestos y muy fácil hacer triquiñuelas para evadirlos y eludirlos. Según datos de Fedesarrollo cada año por vía de diversos mecanismos se dejan de pagar cerca de 50 billones de pesos al Estado colombiano.

 

Lo segundo es eliminar las exenciones, deducciones y regalos tributarios que le hace cada gobierno a diversos grupos de poder económico o sectorial tras cada reforma tributaria, estas son muy nocivas, pues no solo desperdician recursos importantes de recaudo, sino que también desnivelan la cancha y reducen la competitividad y el emprendimiento en el país.

Tercero, un impuesto a los grandes patrimonios y las rentas no laborales (acciones, capital, etc) de manera progresiva y sin llegar a ser confiscatorio. Gran parte de los países de la OCDE lo tienen en su sistema tributario e incluso estuvo implementado en Colombia por más de 30 años, lo eliminaron desde 1989 con el argumento de la “competitividad” hoy, como lo demuestra el economista José Antonio Ocampo, no logró atraer grandes capitales, pero si dejó de gravar al 1% de los más ricos del país.

Cuarto, necesitamos ampliar la base gravable a las personas naturales que declaran y que pagan renta, esto con el objetivo no solo de capturar más recursos sino lograr identificar con mayor claridad personas que están en la capacidad de contribuir y no lo están haciendo. En un sistema tributario progresivo las personas pueden aportar en la medida de sus capacidades, la mayoría de los países de la OCDE e incluso de América Latina tienen un recaudo mayor por parte de las personas naturales, lo que genera un impacto positivo en los índices de desigualdad en el ingreso.

Quinto y no menos importante: focalización, austeridad y lucha contra la corrupción en el uso de los recursos públicos. Según el observatorio ciudadano de transparencia, en Colombia se pierden cada año entre 25 y 30 billones de pesos, algo inaudito. Cualquier política fiscal o tributaria que se quiera hacer tiene que dejar muy claro qué medidas se van a tomar para luchar contra este grave fenómeno, pues no solo quita recursos (ya de por si escasos) a las personas que más lo necesitan, sino que mina la confianza de los ciudadanos en las instituciones ¿Quién querrá pagar más impuestos para que vayan a parar a los bolsillos de los corruptos? NADIE.

Sí, necesitamos una reforma tributaria, pero una reforma que logre trazar el camino de un país productivo, equitativo, con empleo de calidad y reduciendo los enormes índices de pobreza y desigualdad. Es triste ver que nuestros gobiernos de turno sean tan miopes, y no logren entender que una reforma tributaria podría ser el camino para crear desarrollo y progreso, ¿Cómo les hacemos entender que una reforma tributaria es mucho más que un instrumento para tapar huecos y conservar los privilegios de unos pocos?

 

Abril 23 de 2021

Fernando Merchan Ramos

Director ONG Adelante Colombia

 

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