El reto que tiene la economía frente al Covid-19

Pensar rápido y producir buenas ideas es lo que más necesitamos en este momento histórico, donde un evento a gran escala como la pandemia por la COVID-19 está sacudiendo las estructuras sociales y económicas de nuestras sociedades de una manera que, según el Banco Mundial, solo es superada por el impacto que tuvieron las dos guerras mundiales del siglo XX y la denominada Gran Depresión en los años 30.

Las cifras preocupan, el saldo en vidas es irreparable, más de dos millones de personas han muerto por este virus, se estima que la economía mundial se va a contraer en un 6,2% además del impacto en la calidad de vida de muchas personas.

Entonces ¿cuál debe ser el camino que debemos seguir para superar este momento? No es una respuesta fácil y nos vemos avocados a sopesar si se deben tomar decisiones conservadoras y con precaución, que eviten producir daños que ahonden más la crisis, o, por el contrario, es la hora de asumir riesgos y de implementar medidas audaces, además de aprovechar la oportunidad para producir cambios estructurales.

En este escenario, vemos como regresan con mucha fuerza los postulados del modelo keynesiano, que para muchos historiadores marcaron la ruta para la recuperación económica de Europa después de la segunda Guerra Mundial y donde el papel intervencionista del estado es definitivo para aumentar la producción, la inversión y el empleo.

De esta manera, surgen propuestas como la del excandidato presidencial Gustavo Petro, quien sugiere que el Estado colombiano, a través del Banco de la Republica podría hacer una emisión de dinero para invertir en energía limpia y conectividad como alternativa para superar esta crisis. Como era de esperar esta propuesta le puso los pelos de punta a más de uno y las voces en contra se hicieron sentir con un argumento que tiene demasiado peso en la teoría económica, la expansión monetaria siempre va a producir inflación.

La propuesta del senador Petro parece ser una locura, nadie quiere el escenario de la inflación desmedida, ningún país pretende ahogarse en su propio papel moneda. Ejemplos de esta situación los tenemos muy cercanos en Venezuela y Argentina, donde se han aplicado medidas de expansión monetaria y los resultados son demasiado desastrosos para la economía y la vida en estos países.

Ahora bien, seguro muchos van a decir que de alguna manera la relación de emisión de dinero con inflación no es una ley inamovible y que la economía no es física newtoniana y ponen como ejemplo las medidas implementadas por los Estados Unidos para enfrentar del colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008, con un programa que contempló enormes emisiones de dinero que no tuvieron como resultado la inflación.

Sin embargo, no se puede comparar una moneda con una fortaleza como el dólar, la moneda que se usa como transacción a nivel global, que todo el mundo desea y quiere tener, es decir que siempre va a ver demanda de dólares, por lo menos por ahora. Realidad contraria tiene el peso colombiano, la plataforma de análisis económico Bloomberg la situó como la divisa con el peor desempeño entre 31 monedas evaluadas en lo que va del 2021. Con este panorama es muy difícil que exista una demanda por el peso colombiano, de manera que es muy probable que una emisión de dinero por parte del Banco de la República genere una mayor desconfianza en el peso colombiano lo que puede llevarnos a una compleja situación de inflación, acción que afecta a todo el país, pero en mayor medida a los más vulnerables.

Los análisis de  la posibilidad de emitir dinero en países con instituciones tan débiles como el nuestro,   siempre nos plantean el terrible resultado de la inflación, pero no necesariamente debemos dejar de explorar ideas y de resignarnos a pensar que nuestras economías están tan limitadas por principios básicos, la imaginación humana es poderosa y la heterodoxia puede ser a veces el camino para encontrar grandes soluciones para mejorar el crecimiento económico, el empleo y la calidad de vida de millones de personas, por esta razón quisiera escuchar con un poco más de detenimiento a los que proponen caminos como la emisión de dinero, quiero escuchar cómo piensan sortear los riesgos de la inflación, cómo creen que es posible que se produzca este milagro, a lo mejor no los hemos escuchado con atención y en su propuesta hay algo que no hemos visto.

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