La belleza en tiempos de redes sociales

A estas alturas es posible afirmar que no nos sorprende el impacto tan radical que tienen en nuestra existencia las redes sociales, estas estructuras que nos están desplazando de la vida real a un mundo virtual e intangible, en donde muchas personas prefieren vivir o escapar. En medio de la paradoja de conectarse o mejor, hiperconectarse para desconectarse de todo: de la familia, de nuestro entorno social, de la rudeza que implica la vida misma, pero sobre todo desconectarse de su propio ser para ocultar la fragilidad interior que cada uno lleva. Las redes sociales pueden ser consideradas un paraíso donde se pude alcanzar ese yo ideal, esa vida ideal, pero también pueden ser el camino para llegar a una cárcel y a un infierno mental de mucho dolor y sufrimiento.

Ser aceptado y tener reconocimiento social es muy importante, definitivamente genera bienestar, pero la lucha por la aceptación en redes sociales llega a niveles enfermizos e incluso llega a generar neurosis y conflictos psicológicos que implican transgredir límites de lo racional para llegar a niveles de lo absurdo y tontamente osado, donde no importa poner en riesgo la propia integridad o la vida a cambio de algunos “likes”.

Muchas personas están dispuestas a realizar lo que sea con tal de obtener un like, bueno uno no, muchos, porque esa es la idea, ser muy popular y recibir muchos “me gusta”, sin eso la vida no tiene sentido en la era digital. De esta manera, la imagen que se proyecte en redes sociales es fundamental, razón por la que se debe cumplir con el prototipo de belleza que exigen los estándares del mercado para abandonar nuestra identidad y convertirnos en mercancía.

Para parecerse al influenciador, modelo, artista o personaje ficticio de moda se vale todo en el campo de la transformación física y de la cirugía plástica, desde extirpar costillas, implantes con prótesis mamarias extragrandes, inyecciones de bótox y otro montón de sustancias. Hay tratamientos tan inverosímiles como un facial de micro infusión de oro para reducir el tamaño de los poros, con la intención de hacer que la piel se vea retocada como si tuviera un filtro digital.

Respeto la autonomía que todos tenemos sobre nuestros cuerpos y el derecho a que tenemos de determinar nuestra apariencia física y de elegir como nos queremos ver para ser felices. Además, la cirugía estética es una de las especialidades más fascinantes de la medicina, donde se mezcla la ciencia con el arte para trascender el ámbito de lo estético, para ayudar en la confianza y autoestima de las personas. Una cirugía plástica puede contribuir a que una persona recobre la sonrisa y las ganas de vivir.

Implantarse silicona en los senos puede empoderar a una mujer, claro que sí, eso lo dejo claro Timmie Jean Lindsey, la primer mujer en someterse en este tipo de operación en los años 60 cuando habla del impacto positivo que tuvo esta operación en su vida. Uno de los pioneros de la cirugía plástica moderna, el médico alemán Jacques Joseph ilustra los enormes beneficios sociales y psicológicos que puede traer una cirugía estética para una persona, él muestra el caso de una mujer que por cuenta de su rostro envejecido de manera prematura perdió su vida laboral y cómo gracias a una cirugía estética pudo volver a recuperar su trabajo y familia.

El tema está en las motivaciones que pueden llevar a tomar la decisión de modificar nuestra apariencia física, los doctores Thomas Cronin y Frank Gerow precursores de los implantes de silicona,  desarrollaron esta técnica pensando en las mujeres que sufrían alteraciones o perdían sus senos por enfermedades como el cáncer, pero nunca se imaginaron que el impulso y el auge de su técnica vendrían por cuenta de la presión que ejercía en su momento en la vida de las mujeres,  la revista  Playboy y la imagen hipersexualizada de mujeres como Marilyn Monroe.

Entonces nos preguntamos ¿cuál es la verdadera motivación para arriesgarnos en operaciones estéticas muchas veces innecesarias? ¿En verdad responde a una necesidad física o social real? ¿Qué tanto grado de autonomía tiene una persona cuando toma esta decisión?

Encuestas y sondeos con cirujanos plásticos evidencian como aumenta el número de personas buscando un cambio físico por la presión de las redes sociales, lo que nos está llevando a un complejo tema de salud mental, sobre todo en nuestros adolescentes y jóvenes, situación que los está dejando con autoestimas quebradas, con serias distorsiones de la realidad, con la absurda idea de convertirse en una foto andante retocada y con filtro.

Es difícil pensar que el mundo virtual, el de las redes sociales, va a frenar su conquista de espacios muy importantes en nuestras vidas, pero es necesario poner todo nuestro juicio y razón para no perder la perspectiva de lo que es real y lo que no lo es, de lo que realmente es valioso y de lo que realmente nos define como seres valiosos y hermosos, para frenar un poco la delirante carrera donde lo único que importa es llenar moldes ilusorios, efímeros y virtuales. 

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