La migración de Venezolanos, la otra cara de la moneda

La solidaridad, el respeto por la dignidad y los derechos humanos no pueden tener fronteras, la migración de ciudadanos venezolanos a Colombia es una realidad a la que no podemos darle la espalda, son seres humanos que salen de sus hogares y de su patria por obligación dadas las difíciles condiciones sociales y económicas con la necesidad de encontrar un trabajo para alimentar a sus familias, para brindarles educación, salud y un futuro con algo de esperanza, todo lo que perdieron en su país.

La migración en estas condiciones es una asunto doloroso y muy difícil de manejar, más para un país como Colombia donde muchos de sus nacionales no tienen la posibilidad satisfacer necesidades básicas, por esta razón, algunos consideran que no estamos preparados para asumir esta responsabilidad.

Surge entonces el odio, el miedo, la discriminación cargada de xenofobia y vemos como se responsabiliza al migrante de muchos de los problemas que hemos sufrido históricamente como el desempleo, la inseguridad o la violencia y se nos olvida que esos males siempre han hecho parte de nuestra realidad.

Es cierto que está aumentando la participación de algunos ciudadanos venezolanos en la comisión de crímenes en el país, pero hay que tener presente el contexto que encontraron en Colombia como lo señala el diario El País de España, donde los migrantes son adsorbidos por las altas dinámicas de informalidad laboral y las fuertes estructuras delincuenciales establecidas durante décadas en nuestra nación.

No podemos generalizar, son muchos más los migrantes venezolanos que llegan al país con el objetivo de trabajar de manera honrada, con la idea emprender y de aportar. Se habla que ya viven en Colombia cerca de un millón setecientos mil venezolanos, de los cuales el 44% se encuentra de manera legal en el país de acuerdo con Migración Colombia.

Esta población ha migrado en diferentes etapas desde que se iniciaron las trasformaciones sociales, políticas y económicas en Venezuela, primero arribaron empresarios con una importante inversión de capital, después llegaron los profesionales del petróleo realizando aportes fundamentales a la industria petrolera del país, después vienen profesionales de distintos campos y ya en una mayor cantidad un flujo migratorio de población con menores niveles educativos y capacidades económicas.

De acuerdo con el DANE, el 90% del empleo que se le está brindando a los migrantes venezolanos es decarácter informal, principalmente en lugares como restaurantes, bares, peluquerías, barberías, hoteles y actividades como domicilios, trabajo doméstico, transporte público y carga en plazas de mercado.

Viven en condiciones muy difíciles y es importante mirar la otra cara de la moneda: si a ellos se le señalan como responsables de delincuencia o de agravar la situación de desempleo, también se debe evidenciar la explotación de la que son victimas por parte de empresarios y empleadores sin ética, que se aprovechan de su condición de migrante irregular para obligarlos a trabajar extensas jornadas con sueldos precarios. De acuerdo con el Observatorio del Mercado de Trabajo de la Universidad Externado de Colombia, pueden trabajar 50 o más horas semanales, ganando un 12% menos que un trabajador colombiano.

Así mismo, la violencia de nuestro país se ensaña con ellos, según Medicina Legal, una mujer venezolana en Colombia tiene el doble de probabilidad de morir de forma violenta que una mujer colombiana, mientras que los hombres venezolanos tienen 14% más posibilidades de morir en homicidio que un ciudadano colombiano.

La migración de población venezolana va a seguir creciendo, es una realidad que debemos atender, no podemos cerrar las fronteras o impedir su ingreso, son seres humanos que sufren, tal vez es un problema más que se suma a todos los que ya tenemos, pero no hay otro camino, además, la historia siempre nos ha mostrado la importancia de las migraciones para un país, para su desarrollo, crecimiento y diversidad.

El Gobierno Nacional esta dando un paso importante con las medidas de flexibilización migratoria, sin embargo, esperamos que no se deje solos a los diferentes territorios y administraciones locales que reciben de manera directa el impacto de la migración. Sino existe un trabajo conjunto y un acompañamiento permanente del Gobierno Central estas medidas se van a quedar solo en buenas intenciones y la migración de población venezolana se va a convertir en una situación de crisis humanitaria mucho más compleja.

Como sociedad frente a este drama el mejor camino que podemos escoger es el de la solidaridad, como lo dice uno de los poemas de los migrantes: “Si tú supieras lo difícil que es caminar por este sendero, estar lejos de mi patria y de mi gente amada, no me perseguirías, me abrazarías y en mi llanto me acompañarías”.

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